Para fortalecer la cadena de valor de la industria fílmica de Jalisco y convertir al Estado en el hub fílmico más sólido de México y Latinoamérica, para volverse un referente a nivel internacional, el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, presentó la política pública “Filma Jalisco”, para el desarrollo del cine en el marco de Content Americas en Miami, Florida.
“Creo que estamos a punto de iniciar una nueva etapa en un escenario de alta competencia entre ciudades, entre estados, entre regiones y entre naciones. Creemos que, el que un gobierno planteé como estratégica esta industria, que la ponga como una apuesta de largo plazo en el tercer estado más grande de todo México, que tiene la segunda ciudad más importante de la nación, pues creo que es una noticia que es importante difundir en este encuentro tan importante a nivel continental”, explicó el mandatario jalisciense.
“No parte de cero, una enorme cantidad de producciones ya se han hecho allá (Jalisco), los talentos que tiene Jalisco por supuesto en esta industria, pero en otros tantos aspectos hoy son referentes a escala global”, añadió.
Para Filma Jalisco, la Entidad cuenta con una bolsa de 13.2 millones de dólares (MDD), distribuida en diferentes incentivos económicos como cash rebate, con 5 MDD; exención del Impuesto Sobre Nómina (ISN); apoyo en capital de riesgo y desarrollo guiones-escritura; encadenamiento productivo; y atracción de inversiones.
“Lo que es importante entender es que no hay ningún otro estado en el país que tenga esto, ningún estado en el país, ningún estado de México tiene un proyecto de apoyo directo a los productores. Es un fondo que hemos creado con presupuesto púbico, por ser, insisto, una industria estratégica en términos de desarrollo económico para el futuro y por eso hemos puesto una bolsa inicial, lo digo como piso, porque podemos crecer en la medida que este proyecto vaya desarrollándose”, explicó el Gobernador durante la presentación.
También ofrecerá atención personalizada a las producciones, gestión de permisos, catálogo de locaciones, vinculación con entes públicos y privados, directorio de profesionales y prestadores de servicios, gestión de incentivos económicos a filmaciones por medio de convocatorias que podrán tramitarse a través de una ventanilla única.
El director de Filma Jalisco, Jorge Riggen, manifestó que el proyecto Filma Academy es uno de los componentes de esta política pública, que busca la formación y desarrollo de contenido para especializar al talento para la creación de crews profesionales; así como desarrollar la cadena de valor que fortalecerá a las empresas prestadoras de servicios.
Además de que, a través de la Red de Profesionales del Cine, se busca especializar a egresados de las universidades y profesionales del sector por medio de cursos presenciales y en línea y programas de trainees en las producciones y talleres de escritura en guiones.
El tercer pilar, Punto Filma, explicó Xavier Orendáin De Obeso, coordinador general estratégico de Crecimiento y Desarrollo Económico, será el polo de desarrollo cinematográfico que brindará incentivos para la industria fílmica, oferta de terrenos y uso de espacios públicos que contengan: estudios, foros, oficinas, auditorios, restaurantes, blaklots, equipo de cómputo, almacenes, entre otros. Finalmente, a través de Eventos Filma, se acompañará para la organización y atracción de eventos nacionales e internacionales.
Por todo lo anterior, al participar en Content Americas, uno de los eventos más importantes del mundo de la industria fílmica y audiovisual, que tiene como objetivo promover la coproducción, ventas, distribución y desarrollo de contenido latinoamericano, estadounidense e internacional, Jalisco arranca con su iniciativa de promoción, atracción de inversiones y desarrollo del talento en este sector.
Es importante mencionar que actualmente Jalisco ocupa el 2º lugar nacional en producción audiovisual y cinematográfica, y el 2° más buscado en Latinoamérica, de acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2022.
“Creemos que tenemos condiciones para aprovechar esta oportunidad, estamos listos para competir. Jalisco también va a levantar la voz con el gobierno federal porque los impuestos que tienen más impacto en términos de costos de producción son manejados por la federación y creemos que es importante que la Federación también tenga una política de incentivos fiscales con aquellos estados que están haciendo un esfuerzo presupuestal como el que nosotros estamos realizando”, indicó Alfaro Ramírez. Por su parte, la directora tapatía de cine, Patricia Riggen, expuso que a lo largo de su carrera ha colaborado con grandes compañías en países que van desde Estados Unidos de América, Colombia, o Canadá, pero solamente una vez en México con la película independiente “La misma luna” y el no regresar a falta de incentivos fiscales para las producciones.
“He pasado mi vida viajando y explorando y conociendo lo que significa el incentivo fiscal para las ciudades, los estados, las comunidades, los países, donde hay políticas e iniciativas de este tipo, y también es sabido lo que es que no haya ninguna de estas iniciativas en mi propio país que tiene una riqueza enorme. El ver qué sucede una cosa así es algo gigante, pasado mañana van a estar todos los estudios, todas las plataformas tocándonos a la puerta”, mencionó Patricia Riggen.
“Están a punto de descubrir una mina de oro que se llama Jalisco”, destacó.
Además, el Estado brinda el mejor ecosistema para la formación de talentos de América Latina, cuenta con un gran número de locaciones, ofrece amenities de clase mundial y tiene costos de producción más baratos que en la Ciudad de México (-20%) y Latinoamérica (-50%).
Sumado a lo anterior, Jalisco cuenta con la mejor conectividad aérea del país, tiene ubicación geográfica estratégica, un clima privilegiado, y una gran diversidad de locaciones y calidez humana, además de ser cuna de cineastas de talla internacional es el único estado con incentivos para la industria fílmica en el país.
El audio se podrá escuchar en el siguiente enlace:
En la industria de la moda y los accesorios, el crecimiento ya no depende únicamente de abrir tiendas en nuevas geografías. Hoy las marcas que logran expandirse con éxito son aquellas que entienden los cambios culturales del consumidor, su relación con la sostenibilidad, el valor percibido del diseño y, sobre todo, la búsqueda de experiencias de marca con identidad. En ese contexto, PILGRIM, la firma danesa de joyería reconocida por su diseño contemporáneo y su propuesta de lujo asequible, inicia una nueva etapa de expansión internacional con una apuesta clara: México.
Consolidada como la marca número uno de joyería en Dinamarca, PILGRIM cuenta actualmente con 40 tiendas en su país de origen, presencia en los principales mercados europeos y una comunidad digital. Este posicionamiento le ha permitido construir no solo reconocimiento estético, sino también confianza de mercado.
Un modelo probado: diseño, precio y percepción de valor
La ventaja competitiva de PILGRIM se encuentra en una ecuación bien afinada: diseño escandinavo de alto nivel + materiales de calidad + precio accesible. Sus piezas están elaboradas a mano, recubiertas en oro de 18k o plata esterlina, son hipoalergénicas, libres de níquel y plomo, y cumplen con estándares europeos de calidad. Además, integran materiales reciclados y procesos responsables, una narrativa que hoy se traduce directamente en preferencia de compra para las nuevas generaciones.
Este modelo responde a una de las macrotendencias más relevantes del mercado fashion: el crecimiento del segmento “lujo asequible”, donde consumidores buscan piezas aspiracionales, de diseño distintivo, pero con precios razonables y ciclos de uso prolongados. PILGRIM no vende solo joyas; vende valor percibido, algo fundamental en economías donde el consumidor es cada vez más consciente de su gasto.
México: un mercado estratégico en expansión
La llegada de PILGRIM a México no es casual. El país se ha convertido en uno de los mercados de moda y lifestyle con mayor dinamismo en Latinoamérica. El consumidor mexicano —particularmente en los segmentos millennials y generación Z— muestra alta sensibilidad hacia marcas internacionales con propósito, estética definida y valores sostenibles.
Su público objetivo principal se ubica entre los 20 y 35 años, con un enfoque predominante en mujeres, aunque con una creciente adopción masculina gracias a su propuesta de joyería unisex y anillos ajustables, una innovación funcional que elimina barreras de compra.
El mercado global de joyería vive una transformación profunda. Las nuevas generaciones ya no compran piezas únicamente para ocasiones especiales; buscan joyería cotidiana, ligera, combinable, personalizable y alineada a su identidad. PILGRIM ha capitalizado esta tendencia al diseñar colecciones pensadas para layering, mezcla de estilos y uso diario, permitiendo mayor rotación de producto y frecuencia de compra.
Desde una perspectiva de negocio, esto significa ticket promedio constante, recompra recurrente y fidelización por estilo de marca más que por colección estacional. Un modelo que asegura estabilidad comercial incluso en escenarios económicos fluctuantes.
Sostenibilidad como motor de decisión de compra
Otro factor clave en la incursión de PILGRIM en México es la creciente relevancia de la sostenibilidad como criterio de consumo. La firma trabaja con materiales reciclados, procesos responsables y producción artesanal, alineándose con un consumidor que ya no solo pregunta “¿cuánto cuesta?”, sino también “¿cómo fue hecho?”.
Para mercados emergentes como México, donde la conciencia ambiental avanza rápidamente entre consumidores jóvenes, esta narrativa se convierte en una ventaja competitiva tangible.
Detrás de su imagen creativa, PILGRIM opera con una estructura robusta: la marca empaca más de 4 millones de piezas al año y cubre 200 mil órdenes, lo que demuestra capacidad logística y volumen suficiente para sostener expansión internacional sin perder consistencia de producto.
Esto permite garantizar abastecimiento, rotación eficiente de inventario y tiempos de respuesta competitivos, elementos esenciales en mercados nuevos.
Más que una apertura: un movimiento estratégico
La llegada de PILGRIM a México representa más que la apertura de una tienda; es la entrada de un modelo probado de lujo accesible, sostenible y con diseño europeo de alto reconocimiento a un mercado que hoy busca diferenciarse en consumo de moda y lifestyle.
Para la industria de negocios, este movimiento confirma una tendencia clara: las marcas internacionales que entienden cultura, sostenibilidad y experiencia de compra tienen mayor probabilidad de éxito en Latinoamérica. México, con su mezcla de tradición artesanal, sensibilidad estética y consumo aspiracional, se posiciona como uno de los nuevos hubs estratégicos de expansión para el retail fashion global.
La industria del skincare vive una de sus etapas más dinámicas. El consumidor actual ya no busca únicamente cremas que prometan resultados estéticos; exige ciencia, transparencia, personalización y bienestar integral. En este nuevo panorama, la línea Celavive de Usana no solo representa un lanzamiento cosmético, sino la expansión estratégica de una compañía que ha decidido posicionar la nutrición celular como el eje de un ecosistema de salud, belleza y emprendimiento global.
La nueva línea de cuidado de la piel llega en un momento clave: el mercado mundial de skincare premium continúa creciendo impulsado por consumidores informados, interesados en ingredientes limpios, evidencia científica y productos multifuncionales. Celavive se inserta en este escenario como una propuesta que combina grado dermatológico, biotecnología patentada y una estructura comercial basada en comunidad y negocio digital, convirtiendo cada rutina de cuidado en una puerta de entrada a un modelo empresarial escalable.
De la nutrición celular al skincare, la expansión natural de un core business
Usana nació como una compañía especializada en nutrición celular, con suplementos de grado farmacéutico respaldados por ciencia médica. La creación de Celavive responde a una estrategia clara: llevar el mismo concepto de nutrición celular al cuidado tópico de la piel, entendiendo que la piel es el órgano más grande del cuerpo y un reflejo directo de la salud interna.
Este movimiento permite a la marca no competir en el saturado mercado de cosmética tradicional, sino abrir un espacio propio en el segmento de skincare científico premium, donde los productos no solo embellecen, sino que participan en procesos celulares de regeneración, hidratación y protección.
Un modelo de negocio montado en tendencias globales
Dentro del documento se identifica con claridad el posicionamiento estratégico de Usana: la compañía se construye sobre tres megatendencias:
La economía de la salud y el bienestar, uno de los sectores de mayor crecimiento global.
Los negocios digitales y la distribución directa, que permiten escalar mercados sin intermediarios tradicionales.
La personalización del consumo, donde cada cliente busca soluciones adaptadas a su edad, estilo de vida y necesidades biológicas.
Celavive encaja perfectamente en estas tres corrientes. La línea ofrece rutinas personalizadas por tipo de piel y edad, se comercializa mediante redes de distribución digital y se integra a un ecosistema de salud que abarca desde suplementos hasta cuidado corporal completo.
Diferenciación competitiva: calidad sobre precio
En un mercado donde abundan productos masivos y marcas emergentes de moda, Usana declara una postura clara: no competir en precio, sino en calidad. Su estrategia se basa en operar en lo que denominan “océano azul”, dirigido a consumidores informados que buscan evidencia, trazabilidad y estándares internacionales.
Los principales diferenciadores competitivos que destaca la compañía son:
Grado dermatológico y farmacéutico, con controles equivalentes a los de la industria médica.
Patentes propias, como Olivol®24 y Biopeptide-34, que actúan en procesos celulares específicos.
Manufactura bajo estándares japoneses y australianos, considerados los más estrictos del mundo.
Formulaciones limpias, libres de parabenos y conservadores agresivos.
Transparencia en ingredientes y etiquetado, alineada con consumidores conscientes.
Este enfoque posiciona a Celavive en la franja de lujo funcional, donde el valor percibido no está en el empaque aspiracional, sino en la efectividad comprobada.
La línea Celavive: belleza como extensión del negocio de salud
El lanzamiento de los nueve nuevos productos Celavive no solo amplía el portafolio de la marca; abre una nueva vertical de crecimiento comercial. Skincare premium representa hoy uno de los segmentos más rentables del mercado wellness, especialmente cuando se integra con suplementación nutricional, diagnóstico personalizado y educación al consumidor.
Usana capitaliza esta sinergia al ofrecer:
Rutinas completas de limpieza, hidratación y antiaging.
Línea de posbióticos para pieles sensibles, rosácea y adolescentes.
Serums diferenciados por edad y nivel de envejecimiento cutáneo.
Productos universales, sin distinción de género.
El resultado es un ecosistema de consumo recurrente, donde cada cliente no compra un producto aislado, sino una solución continua de bienestar estético y celular.
Otro elemento clave del modelo de negocio es la construcción de comunidad. Usana opera en 25 países y ha consolidado un sistema donde consumidores se convierten en embajadores de marca, generando distribución orgánica, educación de producto y expansión territorial.
Los valores corporativos —comunidad, salud, integridad y excelencia— se traducen en un modelo donde el crecimiento no depende solo de publicidad, sino de redes de recomendación basadas en experiencia real de producto. Este enfoque fortalece la fidelización y reduce los costos tradicionales de adquisición de clientes.
Impacto en el mercado de skincare y salud
Celavive se posiciona en la convergencia de dos industrias en plena transformación: skincare premium y salud preventiva. El consumidor contemporáneo entiende que la belleza externa es consecuencia directa del equilibrio interno. Por ello, la integración entre suplementación nutricional y cuidado tópico representa una ventaja competitiva clara frente a marcas que solo operan en uno de los dos frentes.
Este modelo anticipa una tendencia creciente: la medicina funcional aplicada a la estética, donde los productos ya no corrigen síntomas, sino que optimizan procesos biológicos de fondo.
Una visión de expansión sostenida
Lejos de una estrategia de apertura acelerada de mercados, Usana apuesta por consolidación territorial, asegurando calidad de operación en cada país antes de expandirse. Actualmente presente en cuatro continentes, la marca continúa fortaleciendo su infraestructura global para sostener crecimiento a largo plazo.
Celavive no es solo una línea de skincare. Es la materialización de una estrategia empresarial que entiende que el futuro del mercado está en la intersección entre ciencia, salud y belleza. En una industria saturada de promesas cosméticas, Usana apuesta por diferenciación real: patentes propias, estándares farmacéuticos, comunidad global y un modelo de negocio que convierte el cuidado personal en una oportunidad económica sostenible.
En la nueva economía del bienestar, donde la salud es inversión y no gasto, Celavive emerge como una marca que no vende cremas: vende longevidad estética con fundamento científico.
Cómo la caída de Maduro define el lugar de Venezuela en el mundo de la moda
By: Concepción Valadez
La caída de Nicolás Maduro marca el fin de uno de los ciclos políticos más prolongados y traumáticos de América Latina contemporánea. Sus efectos inmediatos son económicos, institucionales y sociales, pero sus consecuencias culturales —más lentas y profundas— comienzan ahora a desplegarse. Entre ellas, la moda emerge como un espacio privilegiado para observar cómo un país intenta reconstruir su identidad después de años de colapso, censura y éxodo creativo.
La moda no es un fenómeno superficial. Es una industria, pero también un lenguaje simbólico que traduce tensiones históricas, aspiraciones colectivas y disputas de poder. En el caso venezolano, el fin del régimen abre una pregunta central: ¿qué puede decir la moda de un país que vuelve a narrarse a sí mismo?
Durante más de dos décadas, la imagen de Venezuela estuvo secuestrada por un relato oficial rígido, saturado de propaganda y símbolos patrios instrumentalizados. La moda —cuando no fue directamente ignorada— quedó atrapada entre la precariedad material y la sospecha ideológica. Diseñar, producir o simplemente vestir fuera de la norma implicaba resistencia silenciosa.
Con la caída del régimen, ese relato único se derrumba. Y allí aparece una de las primeras implicaciones para la moda: la liberación simbólica y cultural. Colores, iconografías nacionales, referencias históricas y estéticas populares pueden ahora ser resignificadas desde la creación, no desde el control político. Como ocurrió en países post-autoritarios de Europa del Este, la moda comienza a funcionar como archivo vivo y a reeducar a la comunidad pues revisa, cuestiona y reordena el pasado reciente.
Si algo definió a la moda venezolana bajo el chavismo tardío fue su condición diasporizada. Diseñadores, estilistas, fotógrafos y modelos construyeron carreras fuera del país, llevando consigo una estética marcada por la memoria, la pérdida y la adaptación así como la añoranza por lo perdido.
La caída de Maduro no borra esa diáspora, pero la transforma. Hoy, ese talento disperso se convierte en capital cultural estratégico. Regresos parciales, colaboraciones transnacionales y proyectos híbridos empiezan a dibujar un nuevo mapa creativo donde Venezuela ya no es solo origen, sino también escenario posible.
Para la moda internacional y los empresarios, este fenómeno resulta particularmente atractivo pues diseñadores con formación global, pero con una narrativa potente ligada a la reconstrucción de un país real, no mitificado regresar a reeducar la imagen de la Venezuela antigua.
Más allá del discurso, la moda necesita infraestructura. Talleres, cadenas de suministro, oficios. Bajo el régimen, gran parte de esa estructura fue destruida o empujada a la informalidad. La transición abre la posibilidad —lenta, desigual, compleja— de reactivar la producción y la economía local.
La artesanía venezolana, históricamente rica pero invisibilizada, adquiere ahora un rol central. Bordados, tejidos, trabajo en cuero y técnicas regionales pueden integrarse a una moda contemporánea con materiales modernos que dialogue con los valores globales de sostenibilidad, trazabilidad y comercio justo. No como folclor congelado, sino como saber vivo.
Marcas internacionales ya observan el proceso con interés, conscientes de que la reconstrucción también genera nuevas narrativas de valor y empleo. El desafío será evitar lógicas extractivas y construir relaciones duraderas con las comunidades creativas locales.
La caída de Maduro también redefine el uso de la moda como herramienta de soft power. Durante años, la imagen internacional de Venezuela estuvo asociada casi exclusivamente al colapso. Hoy, la cultura —y en particular la moda— puede contribuir a proyectar una imagen más compleja: un país herido, pero creativo; empobrecido, pero imaginativo; fracturado, pero vivo.
Desfiles, exposiciones, semanas de la moda regionales y editoriales internacionales comienzan a incluir a Venezuela no como nota de tragedia, sino como espacio en transformación. La moda se convierte así en diplomacia cultural informal, capaz de decir lo que los discursos políticos aún no logran articular.
Sin embargo, el nuevo interés internacional no está exento de riesgos. La moda tiene una tendencia histórica a convertir los procesos políticos en estéticas consumibles. El peligro de una “Venezuela post-crisis chic” —editoriales que romantizan la escasez o colecciones que estetizan el sufrimiento— es real.
La diferencia entre visibilizar y explotar será una de las grandes tensiones del momento. Para la industria, la caída del régimen exige una ética renovada: escuchar a los creadores locales, respetar los tiempos del país y entender que no todo proceso de reconstrucción está listo para convertirse en tendencia.
La Venezuela que emerge tras la caída de Maduro no es un lienzo en blanco, es un nuevo imaginario, no una fantasía. Está atravesada por contradicciones, desigualdades y heridas abiertas. La moda que nace de ese contexto no será necesariamente exuberante ni escapista. Probablemente será sobria, conceptual, política en el sentido profundo del término.
En ese aspecto, dialoga con una moda global cada vez más crítica del exceso y más interesada en el significado. Menos espectáculo, más discurso. Menos promesa vacía, más reflexión.
Más allá de las pasarelas, la implicación más profunda de la caída de Maduro en el mundo de la moda no está en una tendencia específica, sino en un cambio de posición. Venezuela deja de ser únicamente objeto de observación política y vuelve a ser sujeto cultural.
La moda no reconstruye países, pero sí ayuda a imaginar futuros. En ese ejercicio, la Venezuela post-régimen comienza a ocupar un lugar nuevo en el mapa creativo global: no como excepción exótica ni como ruina estética, sino como espacio donde la cultura vuelve a respirar.
Porque cuando el poder cae, lo que permanece es la capacidad de narrarse. Y en ese relato, la moda —una vez más— dice mucho más de lo que aparenta.